
Un electrodoméstico es un dispositivo que puede ser mecánico, eléctrico y electrónico que permiten realizar y agilizar algunas tareas domésticas y mejorar el confort del hogar. Ayudan a preparar y cocinar alimentos y a conservarlos, sirven para la limpieza y regular la temperatura y humedad del ambiente y del agua. También se consideran como electrodomésticos los dispositivos para comunicación y entretenimiento como televisores y equipos de sonido.
El ámbito de aplicación de la etiqueta energética es europeo y constituye una herramienta informativa al servicio de los compradores de aparatos consumidores de electricidad. Permite al consumidor conocer de forma rápida la eficiencia energética de un electrodoméstico. Tiene que exhibirse obligatoriamente en cada electrodoméstico puesto a la venta. Los tipos de electrodomésticos que tienen obligación de etiquetarse energéticamente son:
La Directiva 92/75EC1 estableció un etiquetado informativo del consumo energético. La directiva se implementó mediante otras directivas.2 Por consiguiente, la mayoría de electrodomésticos y vehículos deben disponer de una etiqueta energética de la Unión Europea visible a la hora de comprarse o alquilarse. La etiqueta clasifica la eficiencia energética del producto mediante una escala de la A a la G, siendo «A» la más eficiente y «G» la menos eficiente. Las etiquetas también proporcionan otros datos de interés para el cliente a la hora de elegir entre diferentes modelos. Las información también debe mostrarse en catálogos y debe ser incluida en los sitios web de los vendedores. En un intento para continuar con los avances en cuestión de eficiencia, se han introducido las clasificaciones «A+», «A++» y «A+++». En 2010 el diseño de la etiqueta se modificó para que use pictogramas en lugar de palabras con la finalidad de que una misma etiqueta sirva en diferentes países.