
Se consideran inmuebles todos aquellos bienes considerados bienes raíces, por tener de común la circunstancia de estar íntimamente ligados al suelo, unidos de modo inseparable, física o jurídicamente al terreno, tales como las parcelas, urbanizadas o no, casas, naves industriales, es decir, las llamadas fincas, en definitiva, que son bienes imposibles de trasladar o separar del suelo sin ocasionarles daños, porque forman parte del terreno o están anclados a él. A efectos jurídicos registrales, en algunas legislaciones los buques y las aeronaves tienen consideración semejante a la de los bienes inmuebles.
Una inmobiliaria es una empresa o sociedad que se dedica a construir, arrendar, vender y administrar viviendas. Es decir, este tipo de agencia se dedicará a la compra y alquiler de propiedades como casas, pisos, departamentos, oficinas y locales. La inmobiliaria se establece como un mediador entre ambas partes, comprador y vendedor, para agilizar el proceso y llevar a cabo las negociaciones.
Las inmobiliarias tradicionales cuentan con una oficina física en la que atienden a los usuarios. Actualmente, aún encontramos a un gran número de clientes que se muestran más partidarios de este modelo de agencia. A pesar de ello, no debemos pasar por alto que la inmobiliaria virtual suele ofrecer comisiones más bajas. Por otro lado, los agentes inmobiliarios que trabajen a través de internet llevarán a cabo videoconferencias o llamadas para contactar con los clientes, por lo que la metodología que establecen cuenta con un gran control y es totalmente segura.